Otoño de 2002: Unos cuantos empleados equipan una pequeña oficina. Las máquinas de fax comienzan a escupir papel. Las bandejas no pueden contener tanta cantidad. Los seis fundadores se dirigen a la "sala de conferencias" — es apenas más grande que un cuarto de almacenaje, con una mesa plegable y algunas sillas. Así fue como comenzó. Esa fue la infancia de XanGo. Ese fue el inicio.

Un ritmo vertiginoso: un edificio de oficinas de 60,000 pies cuadrados y dos increíbles instalaciones de 100,000 pies cuadrados en camino. Cientos de empleados. Una espléndida sala de conferencias con proyector y todo. Así continúa. Así crece.

Y de alguna manera, este es sólo el comienzo.

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